lunes, 26 de marzo de 2012

Juntando porquerías, primer round. El viajero engañado.

Una sana costumbre que adquirí de aquéllos lejanos tiempos en los que revisaba las bolsas de basura buscando alimentos, fue guardar cositas que me llamaban la atención. Así fue que llené mi billetera de naipes, fotos de gente muerta, billetes chinos, comprobantes de pago de MOVISTAR por más de 7 mil pesos y listas de supermercado. Muchas de estas cosas son irrelevantes, guardé otras como amuletos de una suerte que jamás llegó, y alguna papeleta como ésta fue guardada hasta el momento de ser publicada en un blog. Los nombres completos fueron tapados por un mínimo de piedad que me queda. 

Mi vida el Tavo

Además de decirme la obviedad "eh, julio del año pasado, no hace tanto que andabas revisando los tachos de basura", ¿qué puede usted agregar a ésta bella imagen? ¿Creemos que el coordinador es el culpable de arruinar las vacaciones de Gustavo? ¿Estamos seguros de que la zorra ésa no hizo nada para generar éste quilombo? ¿Y qué tal si todo ésto fue una construcción en la mente de un dentista paranoico? En fin, el panel de comentarios está abierto aquí debajo. Se agradece si su opinión es firmada con su @. Y si no deja su comentario, le deseo un feliz viaje para esta semana santa, pedazo de cornudo. Y ahora me voy, la basura de MC Donalds sólo puede comerse ni bien sacan las bolsas a la calle, una vez que se enfría es intragable.

jueves, 15 de marzo de 2012

China contra mí

Por algún motivo que desconozco gracias a mi abundante ignorancia, los chinos siempre han sido vistos desde occidente como el paradigma de la sabiduría. Al parecer, mientras de este lado del mundo andábamos en taparrabos esperando que vengan los españoles a llevarse todo, los chinos ya la tenían clarísima con un montón de cosas, por ejemplo ya festejaban la navidad de ellos tirando cañitas voladoras y rompeportones, y al parecer comían pizza mucho antes que los tanos aprendiesen a amasar. Hasta el helado inventaron, dicen. Sarasa.

El tema es que considero que mis motivos para no arrodillarme ante la filosofía china son mejores que la horda de pelotudeces orientales que uno tiene que masticarse, como el feng shui,o el arte de acomodar los muebles y poner fuentecitas en el living para que la vida te sonría. ¿Los chinos viven bien gracias al feng shui? ¿Posta que los chinos, que viven uno encima del otro en minicasitas tienen lugar como para andar dando vuelta los muebles de la casa? Y la ropa. ¿Alguien ha visto alguna vez a un chino bien vestido? Les encanta el mix ojotas con medias, camisa y pantalón de gimnasia. Y peor cuando quieren vestirse elegantemente. La camisa cuello mao es al buen gusto lo que Auschwitz a la comunidad judía. Y pido perdón por la comparación. Sobre todo a los diseñadores de moda.

China, un país con más de mil millones de habitantes (MÁS DE MIL MILLONES DE HABITANTES, SÍ), no pudo aún dar a luz a un sólo chino capaz de desbordar y mandar un centro venenoso al segundo palo, o de penetrar un ingoal, o de bancarse un set no te digo ante Federer, ni siquiera frente al maraca de Andy Murray. A gatas si sacaron un basquetbolista decente, Yao Ming, que si figuró en la NBA fue por medir 2, 30, porque jugando era del montón y encima se rompía más fácil que Riquelme.

Hay mucho más para decir, pero nos quedamos sin tiempo. Me despido saludando a todos aquéllos que esperan agazapados la palabrita para contarnos que en China "crisis" significa "oportunidad". Muchachos, les recuerdo que en China "ovejero alemán" significa "asadito", ya saben.

martes, 6 de marzo de 2012

El temible flagelo de la gaturrización infantil

Como todos sabemos, marzo es la época de la remanida "vuelta al cole". Con profundo pesar y escaso asombro asistimos a campañas publicitarias que cuentan con la figura de "Gaturro", aquél horrendo dibujito "creación" de un lamentable ñoño de guante blanco conocido como NIK. Yogures, celulares, útiles escolares y quién sabe qué productos más cuentan con la figura del patético felino menemista como imagen.

Ya es sabida la tendencia de NIK a apropiarse ideas ajenas y disfrazarlas haciéndolas pasar por propias (si usted no lo sabía le recomiendo fervientemente éste post del blog de Seleccione). No obstante, y aunque el plagio es una acción reprobable, no es lo peor. Lo peor es la gaturrización de una infancia que necesita figuras que representen las realidades de chicos cuyos padres no lean La Nación, tengan diecisiete tarjetas de crédito, se vayan de vacaciones dos veces por año y escuchen ASPEN en sus Citroen C4. Los pibes no necesitan la eterna historia de un gato horrible cortejando a una gata más horrible aún, en las afueras de una casa ABC1, en un barrio burgués. Los pibes necesitan ver padres que se levanten a las seis de la mañana para subirse a un tren (sin saber si vuelven a casa), que vuelvan a las ocho de la noche agotados con ganas de tomarse una cerveza y mirar el fútbol, mientras que la madre tuvo que limpiar tres casas como empleada doméstica, llevarlos al colegio, ir a buscarlos, cocinarles, limpiar la casa propia, lavarles la ropa, bañarlos y como si fuera poco, bancarse al marido borracho mirando fútbol y queriendo darle murra para hacerle otro pibe.

"La única verdad es la realidad: Pochie es un vatolocochón, ráscale, ráscale!!

Los niños son los únicos privilegiados, por eso merecen otro héroe. Menos gorila, más nac & pop. Menos burgués, más peronista. Los pibes necesitan a POCHIE, el perro justicialista. Porque como dijo el General, queremos que las futuras generaciones argentinas aprendan a sonreír desde la más tierna infancia.

(gracias @mic_y_mouse por el dibujito)