Pero la cultura gótica te obliga a permanecer sombrío, así, como un mandato. Mandato que no pudo respetar Francesco Pappalardo, ex cantante y líder de Lacuna Coil, reconocida banda del palo.
Cuenta la leyenda que Pappalardo fue sorprendido por el resto de la banda ensayando una versión libre de "boquita de caramelo" del Grupo Sombras, incluyendo una simpática coreografía en el estribillo que dice "Para tí, para tí, todo mi amor lo tengo para tiii".
La banda se le abalanzó. Cristina Scabbia, la vocalista, gimoteaba llorando en el piso entre convulsiones. El bajista intentaba cortarse las venas con una púa, el baterista perforó el redoblante clavando los palillos de lleno en el parche. El guitarrista y el tecladista lo zamarreaban enérgicamente. Francesco intentó espetar una defensa.
-"El Dani Agostini está feliz y te escribe un "boquita de caramelo", está triste y te escribe un "la ventanita". Acá no. Estás alegre, triste, te pica un huevo, rendiste epistemología y siempre UOFF, pum para abajo, sombrío, llueve, gillette en las venas. Sacámela un poquito chabón."
Pappalardo fue excomulgado de la banda y defenestrado en el circuito gótico mundial por ser un tipo feliz. Jamás pudo volver a formar una banda y hoy es un diariero alegre en Nápoles, donde los fines de semana recorre los bares con su cumbia gótica, tocando sus hits "La ventanita con los vidrios rotos" y "Falso como billete de dos góticos", entre otras gemas.
Historias del rock. Héroes que quedan en el camino. Volveremos con más.