Hoy mientras miraba una eterna definición por penales en el mundial sub 20 entre Colombia y Corea del Sur pensaba "pero la concha del mono, adónde mierda estamos yendo?". Y el plural era por mí y mis otros yo, que no me supieron responder, recontra hinchados los huevos de escuchar la misma pregunta hace no menos de 20 años.
Así que me puse a limpiar la casa, como si abajo de la mesada o adentro del botiquín estuviese la respuesta. y no estaba, no. ¿Qué hacer? ¿Quiero ser tuitstar hasta morirme? ¿Ser COMUNITY MANAGER FREELANCE? ¿Quiero tener un show radial escuchado por medio mundo y que me consideren un capo? Tal vez quiero hacer inferiores en El Porvenir, ser capturado por un reclutador de talentos de Racing, salir campeón, goleador, jugar 5 años ahí, que me vendan al Liverpool, convertirme en volante ofensivo, ser ídolo, que Gerrard me entregue la cinta de capitán en su último partido, romperla un par de años más y volver a los 36 para ser campeón de nuevo en Racing pero no. Ya tengo 35 y no llego a hacer todo eso en un año. ¿Entonces? ¿Quiero manejar una Fiorino y laburar para el correo? No, pero parece que ahí vamos. ¿Está mal? Es digno. ¿Está bien que sea digno? Y mirá, que sea indigno es peor, me parece.
Hoy pensaba en lo cruel pero acertado sería todo si uno al morir se encontrase con Dios y tuviese un diálogo así:
-Hijo mío, si sufriste tanto y moriste conformándote con la dignidad, hubieses buscado mejor el sentido de la vida
-Pero dónde Dios? Dónde? Estudié 20 carreras, me casé me divorcié me volvía a casar, tuve hijos, perros, escribí un libro, planté un árbol, planté un perro, DÓNDE ESTABA EL SENTIDO DE LA VIDA, DIOS?
-Lo escondí en un track del cuarto disco de La mancha de Rolando. Tenía ganas de romper las pelotas.-
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